lunes, 30 de mayo de 2011

Vida truncada (relato)

En meses pasados os hablé aquí y aquí de la popularidad del blog y del aumento de visitas que se había registrado en los últimos meses. Pues bien, aquí os muestro el gráfico de las visitas registradas en el blog durante desde principios del verano pasado. Como puede apreciarse se ha dado un incremento notable desde finales de año que el pasado mes de abril alcanzó las 800 visitas y que este mes, todavía sin cerrarse, está muy cerquita de ese mismo número.

El objetivo de esta entrada no es otro que agradecer una vez más a todos aquellos que me seguís vuestro interés en el mundo de Leyendas de Lácenor y en mi trabajo, vuestra presencia ahí es lo que hace posible todo esto.





En agradecimiento a vuestro interés os ofrezco un relato (que por una vez no es de temática fantástica, para que no digáis que me estanco jejeje) que escribí el año pasado para una revista. ¡Espero que os guste!


VIDA TRUNCADA

El detective caminaba por la habitación mientras aspiraba bocanadas de humo del enorme puro que estaba degustando. Su mujer le había dicho cientos de veces que eran asquerosos y que su desagradable olor permanecía en la ropa por mucho que la lavase, pero él se resistía a dejarlos. Ni siquiera hizo el más mínimo caso cuando su médico le dijo que, de seguir fumando a ese ritmo, tal vez no llegase a cumplir los sesenta. En su trabajo era preciso tener la mente despejada y a él no había nada que se la despejase mejor que uno de esos grandes habanos.
La estancia estaba prácticamente a oscuras, con la única excepción de la tenue luz de una bombilla que colgaba del techo y se balanceaba lentamente, su movimiento hacía danzar las sombras a su alrededor. En el centro de la sala, sobre varias botellas rotas, restos de alcohol, rosas rojas y un charco de sangre, estaba el cuerpo.
Ella miró al detective, asustada. La sangre, aunque prácticamente seca, la cubría casi por completo. Temía que la culpasen del asesinato, que dijesen que había matado a la víctima. En cierto aspecto sabía que era cierto, pero… pero no era una asesina. No había querido hacerlo, aunque dudaba que eso tuviera alguna importancia.
El hombre se agachó junto al cuerpo y aspiró otra bocanada de humo, le ayudaba a concentrarse. Aún así, no creía que fuese muy difícil resolver el crimen. Ya había visto que se trataba de un hogar muy humilde, viejo y casi ruinoso. Era obvio que a quien allí vivía no le sobraba el dinero, precisamente. Más bien justo lo contrario. Por toda la casa había encontrado señales de pelea: platos y vasos rotos, algunos muebles volcados y una puerta destrozada, probablemente de una patada. El suelo de la habitación, donde había encontrado el cadáver, estaba cubierto de restos de botellas de alcohol, señal de que era más que posible que la bebida hubiese tenido algo que ver con todo aquello. Las rosas desperdigadas por el suelo y mezcladas con la bebida, la sangre y los cristales daban un toque particularmente trágico al crimen, pues lo que había terminado con muerte parecía haber empezado con flores y champagne. El detective miró con atención el cuerpo de la mujer apuñalada. Pese a que no debía hacer mucho que había superado los treinta años, era obvio que la vida no la había tratado muy bien. Quizás en otro tiempo hubiera sido guapa, pero de eso hacía mucho. El paso de los años, un trabajo agotador y el malvivir con el poco dinero que ganaba le había pasado factura.
Lo había visto todo. Ella, que nunca había querido hacer daño a nadie, era el único testigo del crimen. Y sin embargo no podía decir una sola palabra de lo sucedido. Pero lo recordaba… lo recordaba demasiado bien. Como tantas otras veces la mujer había vuelto a casa después del trabajo, pero esa noche estaba particularmente feliz. No la había visto tan contenta como entonces en mucho, mucho tiempo. Al principio no comprendió a qué se debía tanta alegría, pero cuando la mujer se duchó, se maquilló y buscó en el armario su mejor vestido lo comprendió todo: tenía una cita. A medida que fue transcurriendo la noche comprobó que así era, pero no fue hasta que la mujer comenzó a preparar la mesa para cenar cuando ella se dio cuenta de que el encuentro sería en el humilde piso. Más tarde, cuando su pareja llegó vestido con camisa y corbata y con un ramo de rosas en la mano, recordó que ya lo había visto en otras ocasiones. La mujer y él llevaban un tiempo juntos, pero al parecer la cita de esa noche iba a ser especial por algún motivo. Tal vez se tratase de algún tipo de celebración o aniversario, no lo sabía. Recordó lo feliz que había sido la pareja mientras cenaban y también cuando después de cenar pusieron música y comenzaron a bailar por toda la casa mientras se besaban con ternura. ¿Por qué habían tenido que terminar así?
El detective se puso un guante de látex, tomó una de las flores y se incorporó. Con un suspiro soltó una nube de humo sobre la rosa y fijó la mirada en el tallo que goteaba sangre.
-Otro crimen pasional –exclamó moviendo la cabeza despacio, como si negando lo sucedido pudiera corregir el pasado-. Ya es el octavo de esta semana, y solo estamos a miércoles. ¿Qué demonios pasa en esta ciudad?-. El caso estaba resuelto. Solo tenía que buscar a la persona con quien la víctima había compartido esa última velada y hacer que le arrestasen, una vez que lo hubieran interrogado tendría claro qué era lo que le había empujado a matarla. Aunque eso tampoco importaba demasiado, ya no.
Ella miró al detective, que aún sujetaba la flor entre los dedos con expresión estúpida. ¿Crimen pasional, había dicho? Sí, desde luego que había habido pasión. Y crimen, eso era innegable. Pero estaba equivocado. Ella lo había visto todo y sabía lo que había pasado. Recordaba a la pareja bailando, las risas de la mujer habían sido las más sinceras y alegres que había escuchado nunca. Recordaba como el baile les había llevado hasta esa habitación y como, en un giro, habían volcado el jarrón con agua que contenía las rosas rojas, que se había estrellado contra el suelo para romperse en mil pedazos. Recordaba como uno de los cristales había arañado la pierna de la mujer y que la sangre comenzó a fluir. Recordaba también el momento en que el hombre se había apresurado a sacar un pañuelo de su bolsillo para cortar la hemorragia. A partir de ese instante todo había pasado muy deprisa. Un objeto brillante había caído de su bolsillo: un anillo de oro, una alianza. Pese a que el hombre se apresuró en recogerlo, no fue lo bastante rápido: la mujer lo había visto. No pudo soportarlo. Él trató de explicarle que en realidad la quería a ella, que iba a divorciarse… pero sus vacías palabras no sirvieron de nada. La mujer, frenética, abrió el armario y comenzó a tirarle las botellas de alcohol y los vasos y copas que allí guardaba. Ni siquiera parecía sentir la sangre de sus pies, repletos de cortes a causa de los pequeños cristales del jarrón. La pelea no tardó en trasladarse al comedor. Él estalló en cólera y comenzó a devolver los proyectiles, haciendo uso de todo lo que se encontraba al alcance de su mano. Cuando el hombre recibió un botellazo en la cabeza con tanta fuerza que le hizo sangrar, decidió que había tenido suficiente y se marchó dando un portazo. Después, la mujer se había venido abajo completamente desolada. Tomó una de las botellas de alcohol que todavía no había roto y comenzó a beber mientras lloraba, deshecha. Entonces se fijó en ella. Fue hasta la mesita donde descansaba y la cogió con las manos temblorosas. La miró fijamente apenas unos segundos y después… después se apuñaló en el corazón, ya roto. Ella sintió la sangre caliente y pegajosa recién derramada, pero no pudo hacer nada por ayudarla. La había matado.
El detective arrojó el resto del puro al suelo y lo pisó. Después se acercó a ella, alargó la mano enguantada y la tomó. La observó durante un momento y después la introdujo en una pequeña bolsa de plástico, junto a la flor ensangrentada.
-Pobre mujer –murmuró mientras cerraba la bolsita y, con ella en la mano, abandonaba la vivienda-. Espero encontrar al canalla que le ha hecho esto.
En el interior de la bolsa descansaban ensangrentados una rosa roja y unas tijeras, dos testigos mudos de una vida truncada.


Joaquín Sanjuán Blanco

miércoles, 25 de mayo de 2011

Los dioses de Leyendas de Lácenor

Prometí un segundo extra en el mes de mayo a fin de celebrar así el primer aniversario de la novela y aquí está: os presento a los tres dioses del imaginario de Leyendas de Lácenor. Los lectores de La ciudad blanca ya conocerán a dos de ellos, aunque el tercero (Korelda) todavía no ha tenido mucho protagonismo. Eso cambiará en las dos entregas de la trilogía que faltan por ver la luz. Por cierto, las ilustraciones están realizadas por María Parra, la persona al frente de Ediciones Parra (sí, además de editora es ilustradora). No contiene spoilers.

ISILWENTARI. Diosa de la luz y la vida, también es frecuente referirse a ella como la Madre Luminosa. Representada por la imagen de una joven de larga melena dorada y vaporoso vestido blanco está considerada la creadora de la vida. Sus rezos están especializados en la curación y la protección. Algunos fanáticos de Ángorthor la consideran malvada, argumentando que su devoción por la vida hace que sus clérigos eviten el orden natural de la vida y la muerte, negando a numerosas almas el descanso eterno durante largo tiempo. Los templos consagrados a Isilwentari son hermosas y esbeltas construcciones de mármol blanco que se elevan hacia el cielo, destacando por encima de cualquier otro edificio de la ciudad. La excepción son los enanos, que al construir sus ciudades bajo las montañas crean templos a la Madre Luminosa en forma de amplias salas decoradas con grandes columnas de mármol blando y cientos de piedras luminosas por todas las paredes. Algunas de las más poderosas órdenes consagradas a esta diosa son la de los Caballeros Blancos (orden de caballería) y la Orden de la Luz, de carácter clerical. Existen también otras menores, como la Orden Blanca, caída en desgracia.

ÁNGORTHOR. Dios de la oscuridad y la muerte. Representado por la imagen de un hombre cubierto por una túnica y una capucha, en cuyo fondo arden dos ascuas ardientes a modo de ojos. Está considerado el guardián del sueño eterno, por lo que también es frecuente referirse a él como el Padre Eterno. Sus rezos están especializados en la magia ofensiva y nigromántica, pues sus siervos sacan las energías de la misma muerte. No son pocos los seguidores fanáticos de Isilwentari que consideran a Ángorthor un dios malvado por representar a la muerte, causando no pocos problemas a causa de esas acusaciones. Los templos consagrados a Ángorthor son, al contrario que los de la diosa de la luz, de basta extensión pero reducida altura. Están construidos con mármol negro en su mayoría y decorados con cráneos y huesos de los sacerdotes que han servido en cada uno de los templos. Cuando un clérigo de Ángothor muere, sus huesos son hervidos y añadidos a la macabra decoración, que aumenta año tras año. La más poderosa orden clerical de Ángorthor es la de los Espectros de Ángorthor, mientras que los Caballeros Negros ocupa el primer lugar en cuanto a órdenes de caballería.

KORELDA. Diosa de la naturaleza y la neutralidad. Representada por la imagen de una mujer de corto cabello plateado y cubierta por un vestido de hojas. Considerada la creadora de los animales y las plantas es también llamada Madre Naturaleza o Doncella del Destino, pues se dice que es ella la que se ocupa de mantener equilibrada la balanza de la luz y la oscuridad así como de evitar que sus dos hermanos, sumidos en una guerra eterna, destruyan el mundo que tanto le costó crear. Korelda carece de templos. Sus adeptos saben que, para rezar a la Doncella del Destino, lo que más le complace es que se haga en cualquier lugar que forme parte de la propia naturaleza: un lago, un bosque, un riachuelo, un prado, etc. No existen órdenes de caballería consagradas a Korelda por el sencillo motivo de que un caballero cubierto por una armadura metálica no resulta muy afín con esta diosa. Eso no quita sin embargo que existan algunos devotos a ella, como el famoso Caballero de la Luna. En lo que respecta a órdenes druidas existen pequeñas agrupaciones y comunidades, siendo la Orden del Bosque Eterno la más poderosa.

miércoles, 18 de mayo de 2011

22 de Mayo: no les votes


En el casi año y medio de vida de este blog he publicado más de cincuenta entradas. En todas y cada una de ellas informaba sobre mis trabajos, novelas, publicaciones, presentaciones u otros asuntos relacionados sin salirme jamás de esta temática. Es natural, pues a fin de cuentas se trata de un blog dedicado a mi trabajo como escritor y no uno de opinión.

Pues bien, hoy haré un pequeño paréntesis en la marcha habitual del blog para apoyar y animar desde aquí a las miles de personas que en toda España están alzando la voz y el puño para protestar contra la situación actual del país y la tomadura de pelo que es este gobierno, este PPSOE que nos engaña desde hace ya demasiado tiempo.

Podría escribir líneas y líneas explicando los motivos de estas protestas, lo que se está intentando hacer y lo que se quiere conseguir, pero hay alguien que os lo puede explicar mejor que yo: Jorge Nina Bluma, compañero de la Federación Española de Fantasía Épica. Aquí os dejo dos links a sendas entradas de gran interés y muy aclaratorias que os invito a leer con tranquilidad y ánimo de reflexionar:

Carta abierta a los votantes de cualquier partido, donde se explican los motivos por los que votar en blanco o no votar en las próximas elecciones es un ERROR, así, con mayúsculas.

Manifestación del 15m y el asco informativo, donde podréis encontrar la respuesta de unos medios de comunicación controlados por el gobierno a una manifestación multitudinaria y de gran éxito como fue la del pasado domingo.

Finalmente, y por si a alguien no le ha quedado claro o no tiene ganas de leer, os invito a ver este vídeo en el que se explica de forma breve, clara y sencilla por qué los votos en blanco y la abstención son beneficiosas para el PPSOE y perjudiciales para los que queremos cambiar las cosas.

En resumen, vale la pena votar antes a Partido Manolo aunque no consigan escaños que hacer voto en blanco o no ir a votar y que se lo lleve el PPSOE en el reparto. Se trata de empezar quitándoles votos para que otros partidos tengan opciones de ofrecer una alternativa. Luego ya vendrá la fase de eliminar este bipartidismo.

VOTA. Realmente no importa a quién, lo importante es quitar votos al PPSOE para que más pronto o más tarde EL PUEBLO pueda bajarlos de ese pedestal que se han construido ellos solitos y desde el que nos manejan a su antojo y siempre en su beneficio. Eso se llama democracia, algo que en este país hace mucho tiempo que no existe. Si eres de los que "pasan" de votar, desde aquí te pido algo en nombre de las miles de personas que se están esforzando para cambiar las cosas por el bien de todos: VOTA, si no por ti hazlo por los demás. Que a fin de cuentas el objetivo de todo esto es mejorar las cosas para TODOS y si no votas o votas en blanco estás ayudando a que las cosas sigan iguales. Puede que este alzamiento nacido en las redes sociales y en internet tenga resultado o puede que no, pero vamos a intentarlo.

Y, por si no ha quedado claro, necesitamos tu voto.

P.D: Edito para añadir otros dos enlaces que me han parecido interesantes: la contestación de los políticos a este movimiento y a las protestas que se están dando en todas las ciudades por una parte y un muy recomendado comentario de Iñaki Gabilondo a estos hechos y a la reacción de los políticos por otra.

viernes, 13 de mayo de 2011

¡Avances!

Esta semana ha sido muy productiva en lo que a trabajo se refiere, han habido varios avances importantes que paso a comentaros aquí.
En primer lugar ya he recibido la portada terminada de Luces y sombras, la segunda novela de Leyendas de Lácenor (a la venta en las próximas navidades). Pese a que hemos decidido esperar a que pase el verano para mostraros la magnífica ilustración con la que Óscar Pérez se ha superado a sí mismo sí que os voy a mostrar un pequeño adelanto, un trocito de esta portada que en unos meses podréis disfrutar al completo. Aunque el fragmento solo muestre algunas lápidas y un cuervo es más que suficiente para que los lectores de La ciudad blanca se queden con la mosca detrás de la oreja, y es que hay elementos muy relacionados con la primera novela. Aprovecho la ocasión para hablaros un poquito de la trama, pues pese a que ya podéis leer el primer capítulo aquí lo cierto es que de él no puede sacarse mucho en claro, tan solo que desde Zadora emprenden la búsqueda de Sabryna, que será uno de los personajes principales de la historia. Pues bien, además tendremos a personajes que aparecieron fugazmente en La ciudad blanca y aquí cobran más protagonismo y la aparición de nuevos personajes, aunque lo más destacado de la nueva novela es una trama repleta sorpresas que concluirá con un final sorprendente, final que enlazará directamente con la tercera y última novela de la presente trilogía, El hijo del bosque. Os encantará, lo prometo.

Por otro lado finalmente se ha hecho el anuncio oficial de la novela que estoy preparando para SphereWars, que llevará como título El último rostro. Todavía no hay fechas oficiales de salida por lo que solo puedo deciros que se espera para finales de año, pero insisto en que no hay nada oficial. Lo que es seguro es que la veremos muy prontito. Respecto a la trama tampoco es mucho lo que puedo comentar todavía, tan solo que tendrá como protagonista a un personaje de los Neonatos, la nueva banda de SphereWars que verá la luz este año. Esto resulta bastante evidente para cualquier aficionado al juego, no hay más que fijarse en la ilustración para distinguir ese aspecto tan característico de los Neonatos.

Finalmente llegamos a Roleage. Ya os comenté que iba a comenzar a trabajar con ellos escribiendo tramas y relatos, pero no concreté nada. Bien, pues ya está confirmada mi incorporación al equipo de este juego de rol valenciano y puedo deciros que este verano saldrá el primer módulo que escribiré, todavía sin título. Además si todo marcha bien podría continuar realizando módulos para Roleage de manera más o menos regular, de manera que se publicasen varios de ellos al cabo del año.

Por el momento eso es todo, seguiré informando de las novedades. Por cierto, la encuesta sobre los avances preferidos por los lectores ha concluído con el siguiente resultado: 88% para las ilustraciones (se ve que los dibujos de Laura Burgos os han gustado, y no me sorprende) y un 58% para capítulos de adelanto y relatos exclusivos, por lo que los seis avances que faltan serán otras tres ilustraciones (una de ellas la portada), dos capítulos de adelanto y algo todavía por decidir... Estad atentos al blog, que la espera valdrá la pena.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Luces y sombras no para de crecer

A solo seis meses de la publicación de la segunda novela de Leyendas de Lácenor ya os puedo confirmar que además de los dibujos de Laura Burgos Sorlí se incluirán dibujos de al menos otros dos dibujantes. Aunque todavía no quiero dar nombres, sí que puedo deciros que uno de ellos trabaja actualmente para Marvel Cómics como dibujante regular. ¡Puedo aseguraros que la espera valdrá la pena!

domingo, 1 de mayo de 2011

Adelanto de mayo: Dharmia (ilustración y relato)

Este mes de mayo es especial para Leyendas de Lácenor, pues se cumple un año del comienzo de su publicación. Para conmemorarlo hemos preparado las camisetas de las que os hablé aquí y de las que os recuerdo que contamos con una tirada limitada a veinte unidades de las que todavía quedan algunas. En el enlace se explica cómo se puede hacer un pedido. Bien, como iba diciendo este mes es el primer aniversario de Leyendas de Lácenor y, a decir verdad, las camisetas me sabían a poco. Así pues para celebrarlo he preparado este adelanto especial, un dos en uno. Por una parte os ofrezco otra de las ilustraciones que ha preparado Laura Burgos para Leyendas de Lácenor: Luces y sombras, en este caso la del que posiblementre sea el personaje más adorable de La ciudad blanca: la joven hechicera Dharmia. Además incluyo un relato corto sobre el mismo personaje escrito por Antonio Domenech. En este podréis conocer un poco mejor las vivencias de Dharmia en la Escuela de Magia antes de su desafortunado viaje a la ciudad de Orium. Espero que disfrutéis del adelanto que para mí es el más especial de todos los subidos hasta el momento.

Por cierto, el relato fue escrito por Toni para el concurso de relatos de Lácenor que realizamos el año pasado y cuyo objetivo era la publicación en un especial sobre Lácenor en el que se incluiría al ganador, pero que finalmente fue cancelado por motivos editoriales. De haber seguido el proyecto adelante este habría sido el ganador del mismo y era injusto que no viese la luz. De esta manera al menos podréis disfrutar de su historia a través del blog. Aprovecho para agradecer desde aquí a Toni y Laura su implicación en el mundo de Leyendas de Lácenor.
__________________________________________________________________

Dharmia estaba nerviosa. No podía evitar ponerse en la boca y mascar la punta de uno de sus cortos mechones de pelo rubio. No todos los días el Magister de la Escuela del Fuego se cita con alguien del Cuarto Círculo en privado, a no ser que exista una muy buena razón para ello. Trato de hacer una nota mental de los desastres y pifias reprochables que le habían ocurrido durante ese último mes. Ninguna ocasión fuera de lo común salvo aquella… Cuando las llamas que asaban los cochinillos del Día del Solsticio de Invierno se volvieron locas. En realidad no había sido culpa suya, esa impertinente de Saity no había hecho más que molestarla durante toda la preparación de ese importante festival. “Como mi padre aporta dinero a la escuela pronto estaré en el Tercer Círculo…”, “Toda mi familia desarrolló habilidades mágicas, pero yo soy la más poderosa…”. El ego de aquella chica estaba tan hinchado como las narices de Dharmia mientras la escuchaba. No podía recordar la frase que lo desencadeno todo, pero algo así sobre la servidumbre, la clase y la alta alcurnia.
Todo el mundo se quedó gratamente sorprendido al ver como la dama de ancestral linaje era agredida verbalmente por los improperios de la joven hechicera, todo esto acompañado por un espectáculo pirotécnico sin precedentes tras las dos chicas. Las llamas de las hogueras se agitaban al ritmo de las palabras de Dharmia, mostrando formas terroríficas que iluminaban el rostro de la hechicera. Saity no pudo soportar una descarga de calor y energía mágica tan intensa como la que desprendía Dharmia, así que se desplomó aturdida sobre el duro suelo de granito. Hubo una pequeña ronda de aplausos entre los presentes, hasta que vieron en qué estado habían quedado los cochinillos… Esa noche los comensales pudieron degustar un exquisito menú de carbonilla y sopa de gallina hecha con prisas.
Si esa era la razón, dudaba que fuesen los cochinillos quemados el verdadero motivo de la visita. Insultar en público a la hija de un ilustre mecenas era bastante más peliagudo. Todo aquello era algo extraño, tenía la impresión de que cada vez que se acercaba a algo mínimamente volátil, este estallaría en llamas. Por simple precaución había guardado todos sus libros en una caja de fino mármol, y había sacado de su habitación el colchón de plumas sobre el que solía descansar, para dormir sobre el marco de hierro en el que estaba montado. Últimamente había pasado muchas malas noches… Le dolía tremendamente la espalda al dormir sobre durísimo armatoste, pero no quería verse consumida por sus propias llamas mientras dormía. Hacía varias noches que soñaba con fuego, truenos y parajes calcinados, donde ella era la única que dominaba ese espacio. Se sentía grande en ese lugar devastado, pero al recordar sus sueños por la mañana, algo dentro de ella le hacía sentirse mal consigo misma. Tanta magia… tanto poder… no podía ser bueno...
La enormes puertas de piedra y bronce sobre las que estaba apoyada, se abrieron poco a poco, revelando una luz anaranjada y un singular aroma químico. Más allá se encontraba el despacho del Magister, si es que a aquella pequeña sala se la podía llamar despacho. Era circular y apenas había de pared a pared unos diez metros. Estaba construida con losas y losas de granito rojizo y brillante, y justo en el centro se encontraba un amplio y ornamentado escritorio de mármol blanco, donde descansaba lo que parecía una inmensa lapida negra que apestaba a magia antigua y polvorienta. Cuando la joven hechicera entró el Magister se puso en pie dejando atrás su sillón, también de mármol. Mientras se estaba acercando, Dharmia pensó que tal vez a él tampoco le gustaba tener objetos inflamables a su alrededor. Se fijó que la sala estaba iluminada con una docena de pequeñas llamas danzantes que flotaban a unos tres metros del suelo, al alzar la vista para contemplar las curiosas coreografías que estas suelen realizar, se dio cuenta de que no había techo. El cilindro en el que se encontraban se prologaba decenas de metros hacia arriba, mostrando una mortecina luz blanca al final. ¿Que mejor hogar para un poderoso fuego que una inmensa chimenea?
Se decía del Magister que era un hombre excéntrico, con aficiones un tanto extrañas además de peligrosas, incluso que las llamas habían secado sus sesos, llevándolo a una ligera locura. Esto se decía siempre en voz baja, pues a más de un calumniador le habían ardido las cejas sin motivo aparente. Nadie conocía su nombre, por lo visto siempre se había hecho llamar por el cargo que ostentase en ese momento. Algunas personas, rapadas por necesidad, afirmaban que era para evitar que los demonios posasen la vista sobre él, pues si conocían su nombre sería blanco fácil para ellos.
Dharmia se había cruzado un par de veces con él, pero nunca lo había tenido tan cerca. Parecía emanar un aura tangible de respeto, disciplina y por supuesto, magia. Era un hombre alto y bastante demacrado, con una espesa barba marrón que le llegaba al pecho, sobre la cual empezaban ya a verse cada vez más canas. No tenía ni un solo cabello sobre su cabeza y en su calva deslumbraban las luces danzantes del “techo”. Al igual que ella, vestía una túnica carmesí, pero no estaba todo lo impecable que podía esperarse para alguien de su categoría. Tenía manchas amarillas de azufre, las costuras requemadas y más de un discreto parche tapando alguno agujero en la tela. Por lo visto había estado muy ocupado experimentando con algo. Con una expresión amarga se acercó a Dharmia, y el fuerte apretón de manos del Magister no hizo más que ponerla más nerviosa…
-Así que tú eres Dharmia, la aspirante al tercer círculo. He odio hablar mucho de ti. –El Magister observó a la nerviosa joven de pies a cabeza-. Aunque todo no sea precisamente bueno.
-Bueno, Magiter –dijo Dharmia bajando la mirada-, todo tiene una explicación. Resulta que…
-Fue por culpa de Saity, ¿no? ¿Es eso todo que tienes que alegar en tu defensa?
-Bueno, verá… yo me puse nerviosa…
El Magister estalló en una sonora carcajada que retumbó en toda la estructura cilíndrica. Las llamas danzantes adquirieron algo más de fuerza durante los momentos en que la risa permaneció suspendida en el aire. Después el Magister soltó un largo suspiro y se secó una lagrima caía desde su ojo derecho.
Tranquila joven, únicamente te estaba tomando el pelo. Yo tampoco he podido soportar nunca a Saity ni a su padre. Oficialmente puedes darte por escarmentada. Si alguien te pregunta diles que te hice algo terrible, lo que se te ocurra… Mientras la gente murmura sobre mí no se atreven a molestarme…
La pobre Dharmia se había puesto completamente pálida, no conocía ese extraño sentido del humor que profesaba el Magister. Suponía que nadie la había avisado por que nadie realmente conocía esa faceta. Trató de eliminar el rictus de pánico que se había formado en su cara mientras el Magister seguía hablando.
-El verdadero motivo por el que te he llamado es la cercanía de tu prueba para acceder al Tercer Círculo. Obviamente tienes potencial, y ese estallido de llamas del Día del Solsticio no hace más que corroborar mis hipótesis. –El Magister hizo una pequeña pausa y carraspeó-. ¿Has desayunado bien? ¿Te sientes con fuerzas?
-Sí, claro… ¿Por qué lo pregunta?
-Me gustaría ver la potencia de tus hechizos. No quiero ver los trucos de humo y chispas, quiero que canalices la magia de la manera más destructiva posible.
-Pero señor, eso es peligroso… –dijo la hechicera alarmada– ¡Alguien podría resultar herido!
-Nadie resultara herido, realizaremos ese pequeño test aquí mismo. -El Magister hizo una pequeña pausa y se sentó de nuevo es su sillón de mármol-. Y yo seré tu objetivo.
-Pero Magis…
-Ni pero ni nada, ¿para qué te crees que se usa la magia del fuego en el Lácenor? Somos maquinas de asedio humanas. La mayoría de los hechiceros con tu nivel y tu potencial se convierten en mercenarios, vendiendo sus servicios al mejor postor. Te guste o no te guste, acabaras usando tus poderes para arrancar vidas humanas.
-¡Eso que dice es terrible, Magister! ¡Yo nunca pelearía por dinero, jamás acabaría una vida!
-Ahhh… -suspiró el Magíster-, el idealismo juvenil, el ansia de participar en una justa cruzada en pos de un bien superior… Tranquila querida, se te pasara con la edad. Vamos, empieza. Atácame con lo mejor que tengas
El Magister se acomodó, si es que eso era posible, en el sillón de mármol, esperando recibir el ataque de Dharmia. Un pensamiento se coló en la mente de la hechicera: “Si no lo haces nunca llegaras al tercer Círculo” Entonces sacó de su bolsita de componentes algo de fósforo, carbón y azufre, que mezcló entre sus manos hasta conseguir una pequeña bola. Colocó la bola entre sus dedos y la disparó hacía la frente del Magister. Este únicamente inspiró y expiró, y con un gesto de desgana canceló el débil hechizo a un palmo de su rostro.
-Dharmia, sé que eso no es lo mejor que tienes.
Dharmia cogió un fragmento de piedra volcánica en cada una de sus manos, que cerró fuertemente hasta que consiguió que ardieran y liberasen el poden que dormía en su interior. El aire se lleno de las palabras arcanas de la hechicera y de un murmullo de fondo proveniente del Magister. Una inmensa esfera ardiente inundó la estancia rodeando al Magister que miraba con interés la losa negra que había sobre su mesa.
-Es agradable –dijo el Magister sin inmutarse-. Algo así como una mantita de kaplar. ¡Vamos! ¡Más potencia! ¡Yo sé que puedes!
Entonces Dharmia levantó los brazos y un torbellino ígneo se formo a su alrededor, le costaba respirar del calor y la energía que ella misma desprendía. Pero si el Magister quería una demostración de fuerza, de pura magia, la tendría. Lenguas de fuego compacto salieron despedidas de las extremidades de Dharmias enroscándose fuertemente a los brazos del Magister, que se aferraba a la antigua losa que había sobre su escritorio. Sus nudillos se pusieron blancos por la fuerza que ejercía con sus manos, y su calva se cruzo de gruesas venas por el intenso esfuerzo que hacía para tratar de contrarrestar el poderoso hechizo. El Magister profirió un tremendo grito seguido de un fuerte estallido. Las llamas salieron despedidas por la obertura superior de la estancia, hasta quedar únicamente en ella un par de agotados hechiceros…
Dharmia había caído en el suelo cansada y tremendamente aturdida por la cantidad de energía que había liberado, el Magister tenía partes de su barba chamuscadas y su túnica estaba completamente ennegrecida por la potencia del devastador conjuro. Cuando al fin Dharmia pudo levantarse observó un extraño brillo rojizo en el rostro chamuscado del Magister, pues lo que antes era simplemente una enorme losa negra, estaba llena de surcos que formaban inscripciones por las que fluía poco a poco magma. Una bocanada de pura energía procedente de aquel fragmento la obligó o retroceder un par de pasos atrás. Apestaba a brea, a azufre, a muerte… El Magister mostraba una sonrisa de oreja a oreja
-Muy bien, Dharmia, muy bien. No tendrás ningún problema en superar las pruebas para el tercer círculo. -Sin apartar la mirada de la losa continuó-. Ahora deberías descansar durante algunas semanas para estar preparada. Vuelve a tu pueblo natal, haz lo que quieras. Cuando estés de nuevo aquí te haremos las pruebas sin más dilación. Ahora vete, vete, tengo cosas que hacer.
Tambaleándose, Dharmia salió del despacho del Magister, sin saber demasiado bien que había ocurrido allí dentro. No estaba segura, pero sentía que se trataba de algo peligroso. Tal vez debería hablar con su antiguo mentor, un hombre muy bien situado en la jerarquía de la Escuela de Hielo. Después seguiría el único buen consejo de Magister, deseaba y se merecía tomar un descanso.