Con este artículo pretendo inaugurar una nueva sección en el blog, una sección que contendrá distintos artículos que escribiré sin periodicidad alguna (vamos, cuando me dé la gana) y en los que trataré los temas que se me vayan ocurriendo sobre la marcha. Para eso están los blogs, ¿no?
En este en particular hablo sobre el miedo al folio en blanco y a la falta de inspiración que todo escritor o aspirante a escritor ha padecido alguna vez.
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En muchas ocasiones me he encontrado con aficionados a la escritura u otros autores noveles que comentaban las dificultades de enfrentarse al folio en blanco y la inseguridad que causa ponerse frente al ordenador (o frente al literal folio en blanco en el caso de aquellos románticos que todavía escriben a mano) y no ser capaz de juntar letras suficientes para hilar media docena de frases con un mínimo de coherencia. En este artículo voy a explicar paso a paso el proceso creativo que mejor me funciona a mí y con el que ese problema queda neutralizado. Por supuesto todo esto es mi sistema, puede resultar útil para algunos y no serlo para otros.
Vamos a partir por un punto que considero fundamental respecto al pánico al folio en blanco: el hecho de sentarse delante del escritorio a la espera de que llegue la inspiración y de pronto surjan las palabras como un torrente desbocado. Claro, después vienen los lamentos: que si las musas me han abandonado, que si hoy no he escrito porque no tenía inspiración, etcétera. ¿Que por qué es esto un error? Porque escribir (y cuando hablo de escribir me refiero a algo literario, sea relato breve o largo, un cuento, una novela o cualquier cosa similar) requiere planificación y preparación. Sentarse delante del folio en blanco debe ser el cuarto paso, no el primero. Puede parecer de perogrullo y completamente obvio, pero no siempre (y no para todos) es así.
Paso uno: La idea. Así de sencillo. ¿Quieres escribir un relato o empezar con una novela? Bien, pues aléjate lo más posible del ordenador y de los folios y busca un cuaderno usado en el que poder garabatear. Llévalo contigo a todas partes y piensa qué es lo que te gustaría crear. Puedes pensar en la ducha, en la cola del súper, mientras mantienes una charla intrascendente o a la hora de comer, puedes pensar mientras vas por la calle o en el autobús, cuando hagas la comida o friegues los platos, mientras tiendes la ropa o limpias la casa o simplemente mientras descansas tumbado en el sofá con la mirada perdida en el techo. Cualquier momento es bueno y en cualquier momento puede llegar esa chispa que poco a poco irá cobrando fuerza hasta convertirse en una llamarada. Pero por el momento solo necesitamos la chispa. Anota todo lo que se te ocurra, dale vueltas y no pares hasta estar bien seguro de qué quieres escribir. En el momento en que seas capaz de redactar unas breves líneas a modo de sinopsis sobre tu historia o novela, habrá llegado el momento de comenzar con el siguiente paso.
Paso dos: Preparación. Dependiendo del tipo de historia que quieras contar y de el género al que pertenezca, este paso será más o menos importante. Evidentemente si te has decantado por una novela histórica o de época será imprescindible que comiences a rastrear bibliotecas en busca de datos e información que puedan serte útiles para la historia, ya que es importante mantener una coherencia y sentido en lo que escribamos. Por otro lado si tratamos con una historia de fantasía o ciencia ficción precisaremos muchos menos datos, ya que es de nuestra imaginación de donde deberemos extraer todo lo que necesitemos. Resulta aconsejable apuntar todo esto en el mismo cuaderno en el que previamente habremos garabateado sobre nuestra idea, ya que así tendremos todo el material reunido resultará más sencillo consultarlo a la hora de trabajar en él.
Paso tres: Planificación. Ya hemos decidido qué tipo de historia queremos y tenemos una sinopsis de la trama, además disponemos de toda la información necesaria para la misma. Ha llegado el momento de sentarse con nuestro cuaderno y dar forma al esqueleto de nuestro relato o novela. En este paso deberemos crear a los personajes, los lugares por los que se moverán estos, desarrollaremos más la trama y definiremos las subtramas. Lo más adecuado sería realizar breves resúmenes primero por bloques y después por capítulos (en el supuesto caso de que hablemos de una novela, si se trata de un relato este paso será mucho más rápido) para tener bien claro qué es lo que queremos que vaya pasando a cada momento. El nivel de detalle que planifiquemos ya depende de cada autor: a algunos les gusta hilarlo todo muy fino mientras que otros prefieren dejar cierto margen a la improvisación en lugar de tenerlo todo perfectamente planificado. Ningún sistema es más correcto que otro, lo importante es encontrar en que se ajusta mejor a cada uno.
Cuando terminemos este paso tendremos ya una idea muy definida de lo que queremos escribir, es cuando podremos pasar al injustamente temido folio en blanco.
Paso cuatro: Escribe. ¿Quién dijo miedo? La inspiración y las musas hicieron su trabajo en los dos pasos anteriores, ahora tan solo hay que convertir en palabras esa historia que ya tenemos definida y así comenzar a darle forma. En este punto en concreto conviene olvidarse de todo eso de “es que no estoy inspirado” y meterse bien en la cabeza que el proceso de escritura lo único que requiere (si hemos hecho bien los pasos anteriores) es TRABAJO y DISCIPLINA. Nada más.
Lo cierto es que no termina aquí el proceso creativo, todavía quedan varios pasos importantes (como el de repasar todas las veces que sea necesario e incluso algunas más, pues siempre, SIEMPRE, se os van a escapar errores (sean de trama u ortográficos), no importa las veces que repaséis los textos. Para paliar este problema es importante contar con un corrector y un grupo de lectores beta que testeen el material, ellos verán cosas que el autor no ha podido ver y le darán así la ocasión de remediarlo a tiempo.
Pero no nos salgamos del tema, si acaso ya hablaremos de todo eso en otro artículo. O tal vez no, yo qué sé. Lo importante es ver que si hemos seguido estos pasos uno a uno no tendremos que preocuparnos del gran miedo que supone para todo escritor sentarse ante la hoja en blanco y no saber por dónde comenzar. Con este sistema os garantizo que, llegado el paso cuatro, ¡las palabras fluirán solas!
6 comentarios:
Me parece muy buen artículo. Buena manera de empezar una sección. Y consejos muy simples, que se nos olvidan y creemos que son las musas las que nos han abandonado cuando somos nosotros los que no les hemos proporcionado un alojamiento adecuado....Por cierto...Soy María Angélica Teherán en el facebook =)
¿Qué sería de los personajes si no los dejamos libres? ¿Si permitimos que la planificación los encorsete en algo premeditado? ¿Si no dejamos que nos guíen y muestren su carácter en la trama? ¿Si preferimos sacrificarlos por una estrategia i...nicial? La creatividad, la imaginación, la musa, debe acompañarnos siempre, desde la primera línea. No puedes ceñirte a un guión. Es como pretender meter un gordo en un traje para personas delgadas. Todo fluye: los giros, las improvisaciones, las nuevas ideas,... porque pensar que en los primeros meses de estudio de la historia que pretendes contar es suficiente, es un lamentable error. El estudio y la investigación son tan eternos, como el tiempo que dedicas a escribir la obra. Siempre surgen aspectos nuevos que dan un giro inesperado a tu obra. La idea surge, escribiendo, meando en el lavabo, o comprando patatas. Lo del guión o planificación, estaría de acuerdo si fuera algo muy superfluo, pero no comparto el que se me enjaule desde un inicio. Sería como escribir por encargo, y yo no se escribir por encargo. (mentira)
Yo rara vez me pongo a escribir sin tener un planning, un esquema de por donde deben tirar las cosas y anotaciones varias(desde dialogosque se me ocurren, hasta alguna escena o descripción).
Tanto para mis series de AT, como para los relatos cortos que escribo ultimamente.
Y cuando me ponga a escribir una novela larga)que espero que sea pronto) seguiré el mismo metodo. Que use un planning no quiere decir que no improvise muchas veces, como se suele decir, las historias a veces te llevan por donde ellas quieren una vez estas puesto en el tema xd
Veo que estoy tratando con profesionales o semiprofesionales, de todas formas todos guardais una cosa en común, la pasión por escribir.
Soy bibliotecario y como profesional soy de los que piden opinión a sus usuarios sobre que novela les gusta, que les gusta, que no les gusta, etc... lo considero una forma de ser más profesional, recomendar sin haber leido (es imposible leerlo todo). Y a pesar que hay cosas regulares hay personas que les encanta.
Hacer una reflexión, imaginaos que es una pelicula (un medio más extendido) donde más gente puede opinar.
¿Que os parece la película "Moon" de Sam Rockwell?
Buena, pesada, aburrida, una obra maestra....
La primera media hora es pesada hasta para mi (y soy muy paciente), a mitad pega un vuelco y no puedes despegar los ojos de la pantalla. Tiene premios sundance, y no se donde más.
No es de recibo que ni siquiera se estene en cines, cuando yo la considero obra maestra.
Y a que viene este rollo pues a que cojo a una persona que le gustan las de Bourne (ostias a tutiplen), Los guerreros de no se donde y le pido que aguente la primera media hora, después me dicen que es genial.
Y pregunto ¿A QUE VIENE TODO ESTO?
Cada lector tiene su libro, sea el vecino, tu hermano o tu hijo, tú mismo o tu pareja. Hacer algo que os guste a vosotros que los lectores aparecen solos.
Puede ser aburrido, personajes sin profundidad, descripciones complejas, etc...
Si no teneis un planing de trabajo es más fácil que la cagueis en cosas primordiales, que no le van a quitar valor a la obra, pero si que va a tener ciertas deficiencias que van a ser pequeños valores añadidos que hagan una obra mejor.
La frase "me ha gustado pero......me falla......."
La oigo todos los días, en lo que más se falla es:
- Es muy pesado - Descripciones largas y tediosas. A alguien más le parece que en el señor de los anillos ,el primero, sobran de la página 120 a la 300???. Necesitas 8 hojas por las 2 caras para describir la hoja de un arbol????
- Personajes - "personaje no es profundo". Una psicología adecuada a sus actos. Podeis partir de un arquetipo, pero ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos. Si Elliot Ness hubiera nacido en el pellejo de Alcapone sería igual?? y al revés?. Los lectores identifican en seguida a esos personajes. El bueno, el malo, el carismático, el atormentado. Darle profundidad de donde vienen, porque son así. QUE SEAN CREIBLES
Sigo despues....
- Previsible - O lo cuentas muy bien o sorprendes al lector. Todo el mundo sabía como acaba la batalla de trafalgar, o se que titanic se hundiría, ¿porque se sigue escribiendo sobre eso? o lo que es peor ¿por qué la gente lo lee?.
Dale un punto de vista distinto si es previsible, o giros para confundir al lector. Camélatelo para llevarlo a tu terreno y cuando se descuide lo tendrás que ha pasado lás últimas 100 páginas convencido de una cosa y tu le enseñas otra que no era previsible.
Pero que tampoco pueda criticarte, "lo ha hecho porque le ha dado la gana"; no, lo ha hecho porque si prestas atención lo habrías descubierto.
- Enseñale lo que quieras que vea - No desveles todo el pasado de un personaje de golpe, dale misterio, atraparas al lector, lo dicho para es un personaje vale para la trama, el desenlace, etc..
- Fallos - Evidentemente fallos de contexto del tipo ¿de donde ha salido el caballo?, ¿Pero no se había dejado las llaves en el bar?, ¿pero no estaba lloviendo?
- Calidad de escritura - Este fallo es muy difícil de detectar. Presto sobre de 1000 libros al mes y apenas 3 o 4 lectores detectan lo bien que escriben los autores. La frase "esta novela está perfectamente escrita" es algo que oigo muy poco. Señores que han leido a Allende, Follet, Grisham, Auel, Julia Navarro, etc.. Y NUNCA LO HAN DICHO. Sin embargo si es de muy baja calidad se nota. En la calidad media baja, media, media alta y alta se mueve el 99% de los libros. En la genialidad sólo un 1%.
Los libros que tienen la media (por incluir a los citados anteriormente en una palabra) suplen esa falta con trama, personajes, etc.. Así que no os preocupeis por eso.
Ahora retomo el ejemplo inicial. Moon, pon a George Clooney, o la última chica miss silicona en bragas, dale acción a los primeros 30 minutos, que haya un personaje tonto para el listo le explique el final y así lo cojamos todos, cambiale el título por "Pánico en la Luna" o mejor aún en inglés que ahora está de moda. Y tienes una fabulosa máquina de hacer billetes.
Sólo que a mi no me gustaría tanto. Ahora coje la original y danos algo más en esos 30 minutos (para no quitarla y poner el sálvame de luxe) Y tendrás una joya además de una obra maestra
Perdón por extenderme
Muy buena explicación y muy clara. Tienes mucha razón, no puede negarse, en que cada autor tiene su público. Ya sabes de primera mano que soy de los que piensan que hay que escribir para uno mismo y para los lectores, pues es innegable que hay muchos escritores que lo hacen pensando en la crítica y los editores. Siempre lo he creído un error. Y lectores hay, solo hace falta encontrarlos.
Quizás haga un artículo sobre esto más adelante, podría estar bien.
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